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sábado, 17 de octubre de 2009

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Entre la represión política y la represión económica

Miércoles 9 de septiembre de 2009
Dr. David Velasco
Comentario Para Programa Forma y Fondo
RadioMetropoli


Escuchar el Audio:


Aprovechando que hoy es el día nueve, del mes nueve del año nueve del Siglo XXI, algo de suerte nos traerá, pues entre la represión brutal a los que protestaron contra el Macrobús y la represión económica que nos viene para el próximo año, algo bueno podemos sacar, más allá de lo que el refrán popular nos dice de que “de lo perdido, lo que se encuentre es bueno”.

De las cosas más increíbles que ocurren entre nosotros está que a quienes exigen justicia se les golpea, hostiga, amenaza, intimida, incluso se les fabrica expedientes que los culpan por delitos que no cometieron. Si las familias de las víctimas de graves violaciones a los derechos humanos, incluso, víctimas de graves delitos, como los feminicidios en Cd. Juárez y Chihuahua, o de los mineros de Pasta de Conchos, o de los niños incinerados en la guardería ABC de Hermosillo, protestan y exigen justicia, como es de esperarse en tan graves situaciones, entonces se les amenaza, se les hostiga o se les pretende comprar su silencio y su indignación con indemnizaciones que el gobierno considera “justas”. Aquí en Jalisco no se llega a tanta benevolencia, de que a los que protestan se les compre de alguna manera, aquí bastan unos cuantos toletazos con saña y colorín colorado…

Pero no basta. Entonces se inventa una nueva categoría social, los “profesionales de la protesta”, y se les señala con nombres y apellidos, con un poco de suerte, hasta su currículum completo de cuanta lucha social, manifestación, plantón y demás han participado, SUPUESTAMENTE, con muy oscuros intereses, que son precisamente, lo que los hace “profesionales de la protesta”. Lo cierto es que, en Jalisco, como en todo México, se criminaliza la protesta y la represión se vuelve selectiva con el fin de descabezar cualquier protesta, por más justa que sea. El caso emblemático, a nivel nacional, es el de Ignacio del Valle, dirigente del Frente Popular en Defensa de la Tierra, con una condena de más de cien años de cárcel y cuyo único delito fue luchar contra el proyecto de un aeropuerto en tierras campesinas.

En Jalisco encontramos diversos grupos, organizaciones y movimientos sociales que protestan y demandan justicia, pero que también resienten la política represiva, ya sea que luchen por un medio ambiente sano en El Salto y Juanacatlán, o que se pronuncien contra una presa, o demanden libertad para el trabajo en los cruceros, o la restitución de tierras de propiedad comunal de pueblos indígenas. O simplemente se organicen para demandar reparaciones básicas en las escuelas, o más escuelas, o lugares en las preparatorias y la universidad pública.

Si a esta represión política que se vive en todos los niveles, en el país, en Jalisco y en municipios del interior del estado, le agregamos la represión económica que supone un aumento generalizado de los impuestos, también para los más pobres, y aumento de los precios de los bienes y servicios que ofrece el gobierno, como la luz, la gasolina, el diesel y el gas, entonces nos podemos preguntar por el futuro que nos espera, si de por sí este año 2009 ha sido catastrófico, ¿qué nos espera para el 2010?

Lo que sí vale la pena considerar, es que todas estas situaciones, realmente negativas y golpeantes para la mayoría de la gente, son oportunidades para la toma de conciencia, la organización, la movilización y la protesta, pero también para la elaboración de propuestas que realmente beneficien a la gente, y no meros parches o maquillajes como los que presenta Felipe Calderón en su propuesta de paquete económico para el 2010, más impuestos para los mismos, más privilegios fiscales para los más ricos, menos burócratas que pasan a engrosar otras secretarías.

De la capacidad de organización y movilización de la gente dependen los verdaderos cambios.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Macrobús a palos


Foto: Público


Represión. Esa es la definición correcta de la acción de fuerza pública ordenada en el gobierno de Emilio González Márquez en contra de los opositores al Macrobús el sábado pasado.No fue un “enfrentamiento” como se ha dicho en algunos medios, y como han tratado de justificar las autoridades estatales. Enfrentamiento es cuando dos grupos o dos fuerzas se confrontan cara a cara.


¿Qué enfrentamiento va a existir entre un grupo de manifestantes donde participaban por igual adultos, niños y ancianos, de un lado, y del otro cientos de policías armados y entrenados para usar la fuerza?


Fue una acción represiva pensada y planeada, como lo revelan los siguientes hechos:


1) que se mandó a un inusitado número de policías estatales para vigilar y hostigar a los manifestantes;


2) la exagerada tarea de fotografiar y filmar a quienes protestaban;


3) que se fue conduciendo a los manifestantes hacia un punto (Juárez y Molina) donde se preparó la celada;


4) la rápida operación para detener a personas, ya decidido de antemano y no en flagrancia por delitos que eventualmente hubieran cometido ahí.


El pretexto para lanzar esta acción represiva es que los manifestantes violaron los derechos de libre tránsito de las personas, en concreto de los pasajeros del Macrobús, y el argumento de que hubo resistencia de algunos participantes a la autoridad. Sobre lo primero, ya se ha señalado la hipocresía del gobierno de Emilio González que toleró que un grupo de panistas de su grupo político permaneciera durante 45 días bloqueando u obstruyendo el tránsito por la calle Vidrio.


Si alguien viola el libre tránsito de las personas en esta ciudad son los eventos de gobierno y partidistas (desfiles, mítines, visitas de gobernantes) y las actividades de culto público llevadas a cabo por las distintas iglesias. Y sobre el argumento de que hubo agresión a policías, bastaría ver las fotos y videos de la marcha para concluir que unas pancartas o empujones de las personas que protestaban no pueden considerarse una agresión a la autoridad.


Si la explicación oficial no se sostiene, hay que buscar otra. Lo que ocurrió el sábado no es el uso “legítimo” de la fuerza pública en contra de un grupo de manifestantes que se salen de control y agraden a la autoridad, sino la aplicación de una estrategia represiva que pretendió intimidar, asustar e infundir miedo a quienes se han opuesto a la construcción del Macrobús.


Es la misma estrategia de todos los gobiernos represivos, tal como antes la usó Francisco Ramírez Acuña a lo largo de su sexenio y en particular en mayo de 2004. Con una diferencia: al menos Ramírez Acuña dio la cara por acción represiva, lo que no ocurrió ahora con Emilio González. Dado que quienes se han movilizado en contra del Macrobús al parecer han ganado la batalla de la opinión pública (al grado de poner en riesgo la continuidad de este proyecto), pareciera que, harto de estas movilizaciones, el gobierno de Emilio González pretendió dar un escarmiento y un hasta aquí a este grupo opositor.


Pero en este hecho represivo hay un agravante: parece motivado por un cobarde deseo de venganza dado que consideran que las movilizaciones en contra del Macrobús fueron un factor importante para que el PAN perdiera las elecciones el pasado 5 de julio. Más allá de este caso particular, la represión del sábado representa un giro en la política del gobierno de Emilio González hacia los movimientos y protestas sociales, como parece confirmarlo el trato hacia la manifestación de normalistas de varios estados el pasado lunes.


El fondo de este giro es que varios proyectos de obra e inversión empujados por el gobierno (Arcediano, Villa Panamericana, Macrobús, El Zapotillo) se han retrasado por las resistencias y movilizaciones de los grupos afectados. Y en lugar de tratar de convencer a las poblaciones afectadas, el gobierno de Emilio González ha decidido usar el palo, la amenaza y la represión para sacar estos proyectos que implican cuantiosas ganancias privadas, a la fuerza. Pero el éxito del giro represivo de Emilio González depende de la respuesta que den los grupos y movimientos sociales.


No parece que, por ejemplo, los opositores al Macrobús se hayan intimidado como pretendía el gobierno estatal. A menos que el actual grupo gobernante piense que sacará sus proyectos a macanazos y pasando la maquinaria por encima de las personas afectadas por estos proyectos.


Rubén Martín / Público, 3 septiembre 2009

lunes, 31 de agosto de 2009

Cronica de la represión a manifestantes en Guadalajara

Entrevista a la Señora Silvia Montero

Quien participo en la manifestacion contra el Macrobus del Sabado 29

Audio:





Entrevista a Gilberto Parra

Sobre la manifestación contra la construcción de las lineas 2 y 3 del Macrobus y
la represión por parte del gobierno estatal.
Realizada en el programa Forma Y Fondo de RadioMetropoli

Primera Parte


Segunda Parte





Comunicado de Prensa Varias Organizaciones pronunciandose contra estos hechos



Firmantes:
CDH Coordinadora 28 de Mayo A.C.
Congreso Ciudadano
Movimiento Ciudadano en Defensa del Dinero Público y el Estado Laico
Centro Jalisciense de Atención al Migrante y al Adulto Mayor
Asamblea de Redes y Movimientos Sociales (AREMOS)
Colectivo Democrático y de Migrantes
Parlamento de Colonias
Coordinadora Estatal del Movimiento Urbano Popular
Frente Único de Trabajadores Activos, Jubilados y Pensionados del Seguro Social

jueves, 16 de julio de 2009

Jalisco: Claves de la derrota panista

Rubén Martín /16 julio 2009

Los panistas han desatado la madre de todas las batallas internas luego de que Emilio González Márquez se hiciera el desentendido y dijera que él no fue responsable de la derrota del PAN en las elecciones del 5 de julio. Ahora que los panistas andan como perros sin dueño, como dijera Guadalupe Martínez de Hernández Loza, vale la pena recordar algunas de las razones que los llevaron a la derrota.

  1. La mentada. La sonora mentada que el gobernador propinó a sus críticos motivó a miles de panistas a dejar de serlo, a otros electores a anular su voto y a muchos más a dejar de ir a las urnas. La mentada es una de las claves de la derrota del PAN.
  2. Las prebendas de una clase política que se ha acostumbrado a tener ingresos de aristócratas. Altos sueldos, viajes, bonos, vehículos, choferes, asistentes, lujosas oficinas, los celulares de moda, etcétera, son en cada caso bofetadas a una población que batalla día a día para completar su ingreso. Los agravios se fueron acumulando.
  3. La voracidad. Una buena parte de los políticos panistas pertenecen a una camada que no vivió en la oposición, que se acostumbró a vivir del presupuesto y a hacer un patrimonio rápido y sustancioso, a costa de lo que sea (puestos dobles, bonos, indemnizaciones injustificadas, negocios…).
  4. Doble moral. Electoralmente se venden como el partido cercano a la Iglesia católica y en la práctica son más que pecadores estándar, como los definía Carlos Castillo Peraza. Se persignan y van al table dance, están a favor de la vida pero son autoritarios y represores como Francisco Ramírez Acuña, son Yunques que promueven el reino de Dios en la tierra y acomodan a sus novias o amantes en puestos públicos, le besan el anillo al Juan Sandoval, y tienen hijos fuera del matrimonio. En fin, se manifiestan con todas sus contracciones morales, como somos todos en realidad, el problema es que muchos panistas se presentan como dictadores de la moral pública.
  5. El hueso. Ex furibundos críticos de los políticos priistas que saltaban de un hueso a otro, hoy se han convertido en excelentes chapulines.
  6. Síndrome de nuevos ricos. Les encanta ir a jugar a Las Vegas, pasear en San Antonio, casarse en Nueva Orleáns, comprarse ropa cara, portar relojes ostentosos, salir en la página de sociales, pasear en yates prestados y comprar casa en la costa.
  7. El estatus. Las prebendas económicas y el acceso al poder les han permitido codearse con los sectores privilegiados de la ciudad. Les gustó el caché del poder y los privilegios, asistir a las bodas de la élite, recibir regalos de amigos ricos, compartir el club y el colegio de los hijos con las familias de abolengo, en fin, tener estatus. Y el estatus se convirtió en la droga que ayudó a olvidar principios y doctrina para cambiarla por una práctica política en la que no importan los medios si se consigue el fin: mantenerse en el poder.
  8. El mito de que saben ganar elecciones. La frase se le atribuye a Herbert Taylor Arthur, y dicen que dijo que no importa cómo gobiernen los panistas, lo importante es que saben ganar elecciones. No ocurrió así.
  9. Lejanía del pueblo. En estos años en el poder los panistas se convirtieron en una nueva casta de privilegiados y se olvidaron de la gente. La campaña electoral confirmó eso. Veíamos fotos de Martínez Mora saludando muy sonriente en los tianguis. ¿Hace cuánto que no se paraba en uno? Los candidatos del PAN se decían preocupados por los problemas de la gente común. Fue demasiado tarde. No entendieron, no percibieron el hartazgo que se iba incubando contra ellos. Hacía tiempo que se habían alejado de la población.

Todos estos factores contingentes tienen cabida en un marco más amplio que tiene qué ver con dos procesos:
  1. Los límites de los gobiernos para resolver los problemas de la gente debido a la caída sistemática de recursos fiscales; el PAN no podía y no puede aspirar a un periodo prolongado en el poder porque no hay modelo económico mexicano que permita satisfacer las principales demandas de la población;
  2. Porque el PAN confirma que los partidos políticos no son estructuras para canalizar las demandas de la sociedad, sino estructuras de poder de la que se benefician sus mandos dirigentes; una estructura política que a su vez está al servicio de un sistema económico que busca la procuración del lucro y el beneficio a toda costa.